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domingo, diciembre 28, 2008

El éxito de todos los fracasos

311283302_0aeffc3829 Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo el mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...

Para que yo me llame Ángel González
Ángel González

 

Visto en un vagón del Metro de Madrid.
La foto se llama
Walk on gold y es de mdezemery.

miércoles, diciembre 03, 2008

Muerte en el olvido

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Yo sé que existo
porque tu me imaginas.
Soy alto porque tu me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.

Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita...

Muerte en el olvido
Ángel González

Todavía le doy vueltas a un pensamiento, y no le encuentro sentido o explicación. ¿Cómo es posible que la expresión del sentimiento trágico de la vida sea de forma tan hermosa? Quizá no tenga más sentido que la inutilidad de lo bello.

La imagen se llama Imagination From The Other Side V.1 y es de Midnight-digital

viernes, noviembre 07, 2008

Las líneas de las manos

De una carta tirada sobre la mesa sale una línea que corre por la plancha de pino y baja por una pata. Basta mirar bien para descubrir que la línea continúa por el piso de parqué, remonta el muro, entra en una lámina que reproduce un cuadro de Boucher, dibuja la espalda de una mujer reclinada en un diván y por fin escapa de la habitación por el techo y desciende en la cadena del pararrayos hasta la calle. Ahí es difícil seguirla a causa del tránsito, pero con atención se la verá subir por la rueda del autobús estacionado en la esquina y que lleva al puerto. Allí baja por la media de nailon al cristal de la pasajera más rubia, entra en el territorio hostil de las aduanas, rampa y repta y zigzaguea hasta el muelle mayor y allí (pero es difícil verla, sólo las ratas la siguen para trepar a bordo) sube al barco de turbinas sonoras, corre por las planchas de la cubierta de primera clase, salva con dificultad la escotilla mayor y en una cabina, donde un hombre triste bebe coñac y escucha la sirena de partida, remonta por la costura del pantalón, por el chaleco de punto, se desliza hasta el codo y con un último esfuerzo se guarece en la palma de la mano derecha, que en este instante empieza a cerrarse sobra la culata de una pistola.

Las líneas de las manos
Julio Cortázar

sábado, noviembre 01, 2008

Se querían

Se querían.
Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,
labios saliendo de la noche dura,
labios partidos, sangre, ¿sangre dónde?
Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.

Se querían como las flores a las espinas hondas,
a esa amorosa gema del amarillo nuevo,
cuando los rostros giran melancólicamente,
giralunas que brillan recibiendo aquel beso.

Se querían de noche, cuando los perros hondos
laten bajo la tierra y los valles se estiran
como lomos arcaicos que se sienten repasados:
caricia, seda, mano, luna que llega y toca.

Se querían de amor entre la madrugada,
entre las duras piedras cerradas de la noche,
duras como los cuerpos helados por las horas,
duras como los besos de diente a diente sólo.

Se querían de día, playa que va creciendo,
ondas que por los pies acarician los muslos,
cuerpos que se levantan de la tierra y flotando...
se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.

Mediodía perfecto, se querían tan íntimos,
mar altísimo y joven, intimidad extensa,
soledad de lo vivo, horizontes remotos
ligados como cuerpos en soledad cantando.

Amando. Se querían como la luna lúcida,
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,
donde los peces rojos van y vienen sin música.

Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios,
ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,
mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal,
metal, música, labio, silencio, vegetal,
mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.

Se querían
La Destrucción o el Amor (Vicente Aleixandre)

domingo, septiembre 28, 2008

El día se ha ido

Ahora andará por otras tierras, 
llevando lejos luces y esperanzas, 
aventando bandadas de pájaros remotos, 
y rumores, y voces, y campanas, 
-ruidoso perro que menea la cola 
y ladra ante las puertas entornadas.

(Entretanto, la noche, como un gato 
sigiloso, entró por la ventana, 
vio unos restos de luz pálida y fría, y
se bebió la última taza.)

Sí; 
definitivamente el día se ha ido. 
Mucho no se llevó (no trajo nada); 
sólo un poco de tiempo entre los dientes, 
un menguado rebaño de luces fatigadas. 
Tampoco lo lloréis.  Puntual e inquieto, 
sin duda alguna, volverá mañana. 
Ahuyentará a ese gato negro. 
Ladrará hasta sacarme de la cama.

Pero no será igual. Será otro día.

Será otro perro de la misma raza.

Ángel González

miércoles, junio 25, 2008

La vida en juego

Donde pongo la vida pongo el fuego
de mi pasión volcada y sin salida.

Donde tengo el amor, toco la herida.

Donde pongo la fe, me pongo en juego.

Pongo en juego mi vida, y pierdo, y luego
vuelvo a empezar, sin vida, otra partida.

Perdida la de ayer, la de hoy perdida,
no me doy por vencido, y sigo, y juego
lo que me queda: un resto de esperanza.

Al siempre va. Mantengo mi postura.

Si sale nunca, la esperanza es muerte.

Si sale amor, la primavera avanza.

Ángel González

Shhh... Releela, poco a poco, lentamente... Deja que cada palabra resuene... Descubre su canción, respira su sentido...

¡Qué gran maestro!

lunes, junio 16, 2008

Esperanza

Esperanza,
araña negra del atardecer.
Tu paras
no lejos de mi cuerpo
abandonado, andas
en torno a mí,
tejiendo, rápida,
inconsistentes hilos invisibles,
te acercas, obstinada,
y me acaricias casi con tu sombra
pesada
y leve a un tiempo.
Agazapada
bajo las piedras y las horas,
esperaste, paciente, la llegada
de esta tarde
en la que nada
es ya posible...
Mi corazón:
tu nido.
Muerde en él, esperanza.

Ángel González

jueves, junio 12, 2008

Capítulo II

A pesar de la crisis, hoy necesito combustible para arrancar un nuevo motor.

013_shuttle

Imagen poco usual de una de las toberas del Shuttle.
Más
aquí.

Ahí van las primeras dosis:

La primera, por alusión directa al tema de este blog...

La segunda por que me gusta y yastá y sacabó y unanomássantotomás y lodijoblaspuntoredondo y punto (enboca):-)

Ahora vuestro turno ¿qué cosas por ahí os funcionan de combustible?

viernes, junio 06, 2008

Inmortalidad de la nada

Todo lo consumado en el amor
no será nunca gesta de gusanos.
Los despojos del mar roen apenas
los ojos que jamás
-porque te vieron-,
jamás
se comerá la tierra al fin del todo.
Yo he devorado tú
me has devorado
en un único incendio.
Abandona cuidados:
lo que ha ardido
ya nada tiene que temer del tiempo.

Ángel González

viernes, mayo 30, 2008

Otras veces

Quisiera estar en otra parte,
mejor en otra piel,
y averiguar si desde allí la vida,
por las ventanas de otros ojos,
se ve así de grotesca algunas tardes.

Me gustaría mucho conocer
el efecto abrasivo del tiempo en otras vísceras,
comprobar si el pasado
impregna los tejidos del mismo zumo acre,
si todos los recuerdos en todas las memorias
desprenden este olor
a fruta madura mustia y a jazmín podrido.

Desearía mirarme
con las pupilas duras de aquel que más me odia,
para que así el desprecio
destruya los despojos
de todo lo que nunca enterrará el olvido.

Ángel González

Yo no volveré

Yo no volveré. Y la noche
tibia, serena y callada,
dormirá el mundo, a los rayos
de su luna solitaria.

Mi cuerpo no estará allí,
y por la abierta ventana
entrará una brisa fresca,
preguntando por mi alma.

No sé si habrá quien me aguarde
de mi doble ausencia larga,
o quien bese mi recuerdo,
entre caricias y lágrimas.

Pero habrá estrellas y flores
y suspiros y esperanzas,
y amor en las avenidas,
a la sombra de las ramas.

Y sonará ese piano
como en esta noche plácida,
y no tendrá quien lo escuche
pensativo, en mi ventana.

Juan Ramón Jiménez,
Alas Tristes (1903)

Via Eva Paris @ Papel en blanco

martes, mayo 27, 2008

En prensa

espacio_europeo Genial repaso/tirón-de-orejas de Rafael Puyol (Presidente del Consejo de Dirección IE Universidad) a toda la comunidad universitaria, en La Tercera de ABC, por el tema de la Bolonia que viene (shh, shh, que viene que viene...). No se salva nadie: Departamentos Universitarios ("[...], junto con las comunidades de vecinos, son uno de los inventos más sombríos de la humanidad"], Conferencias de Decanos y Directores ("tienen que admitir que no son Fuenteovejuna", "algunos responsables académicos [sigen] intentando recuperar planes de estudios definidos poco después de la muerte de Viriato a los que han canonizado como cuasiperfectos"), colegios profesionales ("más abiertos y menos corporativos", "no pueden convertirse en censores de lo que está bien o mal"), Aneca ("tiene que actuar con rigor, pero también con flexibilidad"), Universidades Públicas (las privadas no tanto por motivos evidentes si seguiste el primer enlace, "[las públicas] deben conducirse con más generosidad con las privadas y no descalificar, sin más, sus iniciativas con el argumento de que las necesidades del mercado están cubiertas con su oferta"), alumnos ("algunos grupos o asociaciones [no tienen razón] cuando afirman que el proceso de Bolonia supone una mercantilización de la educación superior"), Comunidades Autónomas ("han de superar la pretensión de no crear demasiadas diferencias entre sus Universidades") y por fin, el propio Ministerio ("ha de favorecer la venida de estudiantes internacionales mediante procedimientos que no supongan para los candidatos un calvario descorazonador"). En fin, ahí queda eso.

planeta_rojo Cerca de 900 millones de kilómetros de viaje ("papá, ¿queda mucho?") lo han llevado desde la Tierra a Marte. Se llama Phoenix, y finalmente ha aterrizado en la superficie de Marte, cerca del polo Norte del planeta. No deja de ser sorprendente que un chisme así sea capaz de aterrizar de manera más o menos suave en la superficie de nuestro planeta hermano. Si no fuera porque la época quedó atrás, no podría por menos que gritar a lo trancas_y_barrancas: "¡¡brujería!!"

También en ABC, se hacen eco de la publicación de los poemas inéditos de Ángel González, encontrados por su viuda tras su muerte, sucedida el pasado 12 de enero. El poemario está editado por Visor Poesía, en su colección Palabra de Honor.

Por otra parte, y en el otro lado del mundo, Narayana Murthy, el llamado Bill Gates de Asia apunta a Europa, según publica hoy Expansión. La filosofía del presidente de Infosys Technologies no puede ser más clara: "Defino la globalización como extraer capital de donde sea más barato, encontrar talento donde la oferta sea mejor, producir donde sea más rentable y vender donde estén los mercados; y todo eso sin restricciones de fronteras". El señor Murthy quiere ahora ampliar los ingresos procedentes del mercado europeo, del 27% al 30%, que da 100% si lo sumas al 58% de EEUU, 3,5% de la India, y un 11,5% de otros países. El artículo entero no tiene desperdicio.

Ono inicia en Valladolid las pruebas con un nuevo protocolo de comunicaciones (la tercera versión de Docsis) que permitiría la transmisión a 100 Mb tan pronto como en el último cuatrimestre de este año. Esta tecnología sólo está implantada en algunos países asiáticos y zonas de Estados Unidos, y en Reino Unido, Francia, Holanda y Austria. Lo curioso es que en estos momentos Telefónica se está planteando si continuar con la instalación de su nueva red de banda ancha basada en fibra óptica hasta el abonado, o no...

viernes, mayo 16, 2008

Nada es lo mismo

La lágrima fue dicha...

Olvidemos
el llanto
y empecemos de nuevo,
con paciencia,
observando a las cosas
hasta hallar la menuda diferencia
que las separa
de su entidad de ayer
y que define
el transcurso del tiempo y su eficacia.

¿A qué llorar por el caído
fruto,
por el fracaso
de ese deseo hondo,
compacto como un grano de simiente?

No es bueno repetir lo que está dicho.
Después de haber hablado,
de haber vertido lágrimas,
silencio y sonreíd:

Nada es lo mismo.
Habrá palabras nuevas para la nueva historia
y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.

Ángel González

miércoles, mayo 14, 2008

Otro tiempo vendrá...

Otro tiempo vendrá distinto a éste.
Y alguien dirá:
«Hablaste mal. Debiste haber contado
otras historias:
violines estirándose indolentes
en una noche densa de perfumes,
bellas palabras calificativas
para expresar amor ilimitado,
amor al fin sobre las cosas
todas.»
Pero hoy,
cuando es la luz del alba
como la espuma sucia
de un día anticipadamente inútil,
estoy aquí,
insomne, fatigado, velando
mis armas derrotadas,
y canto
todo lo que perdí: por lo que muero.

Ángel González

lunes, mayo 05, 2008

Para nada

Trabajé el aire
se lo entregué al viento:
voló, se deshizo,
se volvió silencio.

Por el ancho mar,
por los altos cielos,
trabajé la nada,
realicé el esfuerzo,
perforé la luz
ahondé el misterio.

Para nada, ahora,
para nada, luego;
humo son mis obras,
cenizas mis hechos.

...Y mi corazón
que se queda en ellos.

Ángel González

sábado, abril 12, 2008

Mina

Calla, calla. No soy el mar, no soy el cielo,
ni tampoco soy el mundo en que tú vives.
Soy el calor que sin nombre avanza sobre las piedras frías,
sobre las arenas donde quedó la huella de un pesar,
sobre el rostro que duerme como duermen las flores
cuando comprenden, soñando, que nunca fueron hierro.

Soy el sol que bajo la tierra pugna por quebrantarla
como un brazo solísimo que al fin entreabre su cárcel
y se eleva clamando mientas las aves huyen.

Soy esa amenaza a los cielos con el puño cerrado,
sueño de un monte o mar que nadie ha transportado
y que una noche escapa como un mar tan ligero.

Soy el brillo de los peces que sobre el agua finge una red de
                                                                             deseos,
un espejo donde la luna se contempla temblando,
el brillo de unos ojos que pueden deshacerse
cuando la noche o nube se cierran como mano.

Dejadme entonces, comprendiendo que el hierro es la salud de
                                                                                    vivir,
que el hierro es el resplandor que de sí mismo nace
y que no espera sino la única tierra blanda a que herir como
                                                                               muerte,
dejadme que alce un pico y que hienda a la roca,
a la inmutable faz que las aguas no tocan.

Aquí a la orilla, mientras el azul profundo casi es negro,
mientras pasan relámpagos o luto funeral, o ya espejos,
dejadme que se quiebre la luz sobre el acero,
ira que, amor o muerte, se hincará en esta piedra,
en esta boca o dientes que saltarán sin luna.

Dejadme, sí, dejadme cavar, cavar sin tregua,
cavar hasta ese nido caliente o plumón tibio,
hasta esa carne dulce donde duermen los pájaros,
los amores de un día cuando el sol luce fuera.

Mina,
La destrucción o el amor (Vicente Aleixandre)

Definitivamente me gustan los surrealistas. Ya era admirador de Dalí (del que por cierto han descubierto un óleo inédito), y empiezo a serlo de Vicente Aleixandre.

viernes, abril 04, 2008

Corazón negro

corazonNegroTapiesCorazón negro.
Enigma o sangre de otras vidas pasadas,
suprema interrogación que ante los ojos me habla,
signo que no comprendo a la luz de la luna.

Sangre negra, corazón dolorido que desde lejos la envías
a latidos inciertos, bocanadas calientes,
vaho pesado de estío, río en que no me hundo,
que sin luz pasa como silencio, sin perfume ni amor.

Triste historia de un cuerpo que existe como existe un planeta,
como existe la luna, la abandonada luna,
hueso que todavía tiene un claror de carne.

Aquí, aquí en la tierra echado entre unos juncos,
entre lo verde presente, entre lo siempre fresco,
veo esa pena o sombra, esa linfa o espectro,
esa sola sospecha de sangre que no pasa.

¡Corazón negro, origen del dolor o la luna,
corazón que algún día latiste entre unas manos.
beso que navegaste por unas venas rojas,
cuerpo que te ceñiste a una tapia vibrante!

Corazón negro
La destrucción o el amor, Vicente Aleixandre