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miércoles, diciembre 24, 2008

Feliz Navidad

Belen

Si pasas por aquí habitualmente. Si estás hojeando blogs. Si has caído por casualidad. Si te trajo hasta aquí Google. Si hace años que no me ves. Si me viste hace cinco minutos. Si crees en la Navidad, o no. Si crees en los valores de la renovación, de la familia, de compartir, o no... Sea como sea, de corazón:

¡FELIZ NAVIDAD!

miércoles, diciembre 10, 2008

Fiasco Awards

Un día los Reyes Magos (que están ya como quien dice a la vuelta de la esquina) me trajeron un juego que aparentemente iba contra toda regla (esa era su regla): "MAD: El mundo al revés: quien pierde... ¡¡gana!!". Por ejemplo, las fichas avanzaban en el sentido contrario a las agujas del reloj, y no al revés como suele ser lo habitual. Todas las pruebas están orientadas a ganar dinero, y de hecho, lo peor que podía pasarte es que te tocara EL billete, uno por valor de un millón trescientos veintinueve mil sesenta y tres dolaracos. (sí, $1.329.063). ¿Verdad que es un tanto ridículo que quien pierde, gana?

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Pues no tanto. El perder, el fracasar, siempre debe suponer una lección aprendida, una intención de no cometer de nuevo un error ya cometido. Ese es el único error que de verdad existe. Repetir, y no aprender. Es bien conocido que la "cultura" española no ve con buenos ojos los fracasos y los errores, al contrario de lo que sucede en Estados Unidos (que, es verdad, se van al otro extremo).

El caso es que un grupo de unas diez personas, organizadas por medio de una web 2.0, y vinculadas en su mayoría con el sector de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), hartos de esa situación, decidieron durante la Nit de les Telecomunicacions promocionar un premio que valorara la cultura del fracaso. Como lo oyes.

La noticia la leí ayer en El Economista. En palabras de Antoni Brey, uno de los promotores del galardón, su objetivo era formar:

[un] pequeño club de reflexión y pensamos que era muy interesante fomentar el esfuerzo y la cultura del fracaso en España.

9qxk3nl3 Ahí es nada. Y ojo: no cualquiera puede presentarse. Todos los proyectos presentados pasan por una fase de evaluación en la que deben demostrar documental y fehacientemente que su proyecto fracasó. Aparte de eso, las condiciones son pocas: entre otras, debe ser un proyecto concreto (no valen fracasos de empresas enteras), debe estar relacionado con las TIC, y debe presentarse un breve resumen de lo que se ha aprendido. ¡Esto último es el verdadero valor que la iniciativa tiene para mi! ¡Aprender del error!

(Inciso: ¿Os habéis fijado en el logotipo de los premios? La bombilla rota es un símbolo perfecto para lo que quieren transmitir)

¿Y vosotros? ¿Aprendéis de vuestros errores? ¿Examináis lo hecho y rediseñáis el futuro? Para hacerlo algo más concreto: ¿os presentaríais con algún proyecto laboral o personal en el que hayáis fracasado a los Fiasco Awards? ¡No me creo que no! :-)

 

Enlace | La noticia, en El Economista
Enlace | Página web de los Fiasco Awards

La foto del juego de Mad es de el seguidor del método.

jueves, diciembre 04, 2008

Soy como soy

En estos últimos días, MundoReal™ se ha llevado mucho de mi tiempo, casi en partes iguales repartido entre familia, amigos, trabajo, estudio, trabajo, reflexiones, y otras cosas por ahí.

Siempre que me ocurre eso, acabo con miles items en mi guguelrider y acabo usando más el botón "Marcar todos como leídos" que ningún otro. Hay una sección, sin embargo, que no dejo de leer: son los blogs bajo la carpeta "Gente". El caso es que acabé leyendo un cuento y me vino a la cabeza otro que leí, y que me gustó mucho. Me gustaría compartirlo con vosotros.

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Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante, que, como más tarde supe, era también el animal preferido por otros niños. Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales... Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sus patas.

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.

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El misterio sigue pareciéndome evidente.

¿Qué lo sujeta entonces?

¿Por qué no huye?

Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no escapaba porque estaba amaestrado.

Hice entonces la pregunta obvia: «Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?».

No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho esa pregunta alguna vez.

Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta:

El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño”.

Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él.

Imaginé que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro... Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede.

Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer.

Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo.

Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza...

Extraído del libro Déjame que te cuente, de Jorge Bucay.

¿Soy como soy?

La magnífica foto del circo es de def110. y la del elefante encadenado es de Swamibu.

lunes, diciembre 01, 2008

Ya es Navidad... en Matrix Redesigned

Desde hace unos años, escucho cada vez a más gente denunciar que la Navidad se ha ido transformando en una fiesta consumista. No les falta parte de razón. De hecho, ha pasado con muchas otras celebraciones, tanto religiosas como laicas. Las comuniones de hoy en día son pequeñas bodas, en las que los padre sufridores invierten ingentes cantidades de dinero en el traje, el convite, los regalos... Lo mismo puede decirse de Halloween (¿no era el día de Todos los Santos?), San Valentín, Los Reyes, el día del Padre, de la Madre o del Euro. Lo importante de estas celebraciones, parece ser, la sustancia  es los presente caro, bien envuelto, ese que nos da la "elegancia del buen regalo". No lo critico, en la sociedad en la que vivimos, la economía crece porque el dinero se mueve.

Lo que sí critico es la sustitución de unos valores por otros, de unos símbolos por otros, porque la sociedad no es sólo el dinero que se mueve en ella. Los que critican las fiestas, y en particular esta de la Navidad, realzan sólo los nuevos valores prevalentes y por eso parte de la razón está de su lado, pero olvidan los valores que se han ido sustituyendo. Los valores de la renovación, del compartir, de la familia, del aprecio (reflejado en un regalo, o en una foto, o en una frase, o en un gesto), valores que no son necesariamente propios de una creencia religiosa, pero desde luego enteramente humanos.

En Matrix Redesigned, los símbolos son muy importantes, y aunque no son los valores en sí porque aquí no gastamos idolatría, sí que los representan. Esos símbolos son los que nos recuerdan lo que de verdad subyace bajo la apariencia consumista de estos días. Esos símbolos nos traen lo que debemos observar con cuidado, lo que debemos cultivar. Son fechas en las que recordar ciertas cosas. Y por eso, he sacado de los cajones mis dos símbolos navideños. Son símbolos muy pequeñitos, pero tienen un sentido, y eso los hace más valiosos para mí. El primero de ellos está en mi casa.

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El otro en mi trabajo.

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Salen tres símbolos, vale, pero al que me refiero es al que está más a la derecha :-)

Habrá muchos momentos para repetirlo, porque me gusta dar la tabarra con lo que me gusta, pero aquí va por primera vez en exclusiva:

¡Feliz Navidad!

jueves, noviembre 27, 2008

It's probably me

If the night turned cold
And the stars looked down
And you hug yourself
On the cold cold ground
You wake the morning
In a stranger's coat
No-one would you see
You ask yourself, 'Who'd watch for me?'
My only friend, who could it be?

It's hard to say it
I hate to say it
But it's probably me

When your belly's empty
And the hunger's so real
And you're too proud to beg
And too dumb to steal
You search the city
For your only friend
No-one would you see
You ask yourself, Who'll Watch For Me?'
A solitary voice to speak out and set me free

I hate to say it
I hate to say it
But it's probably me

You're not the easiest person I ever got to know
And it's hard for us both to let our feelings show
Some would say
I should let you go your way
You'll only make me cry
If there's one guy, just one guy
Who'd lay down his life for you and die

I hate to say it
I hate to say it
But it's probably me

When the world's gone crazy, and it makes no sense
And there's only one voice that comes to your defence
And the jury's out
And your eyes search the room
And one friendly face is all you need to see

If there's one guy, just one guy
Who'd lay down his life for you and die
I hate to say it
I hate to say it
But it's probably me

I hate to say it
I hate to say
But it's probably me

I hate to say it
I hate to say
But it's probably me

I hate to say it
I hate to say
But it's probably me

Dedicada a mi hermana Mariene.

viernes, noviembre 21, 2008

Mérito

OlivierHam1948L_228x329 Unos cómicos, encontrados en el camino por Ricardo, son invitados al Palacio de Hamlet. Éste, preocupado por su acomodo, ordena a Polonio, el sumiller de Corps, que se encargue de ello.

Hamlet.- Basta ya; presto me dirás lo que falta. Señor mío, es menester hacer que estos cómicos se establezcan, ¿lo entiendes? Y agasajarlos bien. Ellos son, sin duda, el epítome histórico de los siglos, y más te valdrá tener después de muerto un mal epitafio, que una mala reputación entre ellos mientras vivas.

Polonio.- Yo, señor, los trataré conforme a sus méritos.

Hamlet.- ¡Qué cabeza ésta! No señor, mucho mejor. Si a los hombres se les hubiese de tratar según merecen, ¿quién escaparía de ser azotado? Trátalos como corresponde a tu nobleza, y a tu propio honor; cuanto menor sea su mérito, mayor será tu bondad. Acompáñalos.

Hamlet, Acto II, Escena X (extracto)
William Shakespeare

El texto completo podéis encontrarlo en Cervantes Virtual.

martes, noviembre 11, 2008

Digging in the dirt

Sledgehammer llevó a Steam, y Steam llevó a Digging in the dirt. Hay que ver cómo cambia el significado de las canciones con el tiempo...

 

Something in me, dark and sticky
All the time it's getting strong
No way of dealing with this feeling
Can't go on like this too long

This time you've gone too far [x3]
I told you [x4]
This time you've gone too far [x3]
I told you [x4]

Don't talk back, just drive the car, shut your mouth, I know what you are, don't say nothing, keep your hands on the wheel, don't turn around, this is for real.

Digging in the dirt
Stay with me, I need support
I'm digging in the dirt
To find the places I got hurt
Open up the places I got hurt

The more I look, the more I find
As I close on in, I get so blind
I feel it in my head, I feel it in my toes
I feel it in my sex, that's the place it goes

{This time you've gone too...}

I'm digging in the dirt
Stay with me I need support
I'm digging in the dirt
To find the places I got hurt
To open up the places I got hurt
Digging in the dirt
To find the places we got hurt

Digging in the dirt
Us (Peter Gabriel, 1992)

viernes, octubre 31, 2008

Día CCCIV. Die Rosenkranz Sonaten

2119109212_a69826677e Lo bueno: Leyendo los correos encontré algo que me encogió el corazón. Quizá por inesperado, quiza por esperado. Porque es cierto que la esperanza es lo último que se pierde, y en uno de los fragmentos que me construyen, la esperanza se ha perdido del todo. Lo bueno... No sé si hay algo bueno. Hoy no lo veo.

2894968887_6fda0ed914 Lo mejor: ¡Todo lo demás! El detalle de una compañera de trabajo al acordarse que andaba buscando un ejemplar de El Economista, y enviármelo por correo interno (¡gracias Pilar!). Mis avances en el trabajo, tanto en la dimensión humana, como en la profesional y en la personal (¡gracias Mario, gracias Albert!). Las risas incontenibles e incontenidas de buenos amigos (¡Juan Carlos, Isra, Roberto: gracias!). El aprender más sobre la culpa, su anatomía, sus implicaciones, su terapia (¡gracias de nuevo, Miriam!). El recuerdo de viejos tiempos, rodeado de viejos amigos, reencontrados, como si no hubiera pasado el tiempo (Ro, Nuño, Fer... ¡gracias!). Seguir vivo (¡¡Gracias!!).

Hoy el tema del día, por escoger uno de los tantos que hoy se han cruzado en el devenir diario, es "La anuciación", una de las Sonatas de Rosario, de Biber, y para mi la más hermosa. Disfrutadla.

Die Rosenkranz Sonaten
La anunciación
Heinrich Ignaz Franz bon Biber

Una auténtica delicia. Si os gusta, no os perdáis el resto de las sonatas (son dieciséis en total).

 

Sad eye, por s~revenge.
Laughing monks, por Swami Stream.

domingo, octubre 26, 2008

El discreto, de Baltasar Gracián

Gracián,_Calatayud Ayer terminé por fin El discreto, de Baltasar Gracián (cómo se nota que ya no tengo tanto tiempo para leer ;-), del que ya he posteado en alguna ocasión, y me dispongo a comenzar Oráculo manual y arte de prudencia, que vendrá a ser, si no me equivoco, un repaso menos narrativo y más normativo de las mismas enseñanzas morales.

En este post voy a recoger algunos párrafos que me han llamado la atención del libro recién terminado. No serán probablemente lo más importantes, y es más que posible que no sean los que habrías escogido tú, pero helos aquí.

Pero ¿qué desigualdad más monstruosa que la de Nerón? No se venció a sí mismo, sino que se rindió. Algunos a sí mismos buenos se compiten mejores, que es gran victoria de la perfección, pero otros no son vencedores de sí, sino vencidos, rindiéndose a la deterioridad.

Si la desigualdad fuera de lo malo a lo bueno fuera buena, y de lo bueno a lo mejor, mejor; pero comúnmente consiste en deteriorarse, que el mal siempre lo vemos de rostro y el bien de espaldas. Los males vienen y los bienes se van.

Realce VI, No sea desigual [incoherente, veleta]

En las vulgares artes [la elección] también tiene lugar a proporción [también cuenta]. Vimos ya dos eminentes artífices que se compitieron la fama: el uno por lo delicado y primoroso, tanto que parecía cada una de sus obras de por sí el último esfuerzo del artificio yo todas juntas no satisfacían; al contrario, el otro jamás pudo acabar cosa con última delicadeza ni llevarla a la total perfección. Con todo eso, tuvo éste el realce de la elección tan en su punto que se alzó con el aplauso universal.

[...]

Ni es menor el empeño el escoger los amigos, que han de ser de elección y no de acaso, acción muy de la prudencia y en los más de la contingencia. Elígense también los familiares [los de trato frecuente y de confianza], que son ayudantes del vivir y, las más veces, enemigos no excusados.

Mas si en los hijos tuviera lugar el delecto fuera la primera de las dichas. Pero hay tales caprichos en el mundo que eligieran los peores y así favor fue de la naturaleza el prevenirlos, pues aun los que les dio el cielo buenos, ellos, o con su ejemplo o con su descuido, vienen a hacerlos malos, que son muchos los que malogran favores de la naturaleza y de la fortuna.

Realce X, Hombre de buena elección

“Harto presto, si harto bien”, dijo el sabio. Nunca examinamos en las obras la presteza o la tardanza, sino la perfección; por aquí se rige la estimación. Son aquéllos accidentes que se ignoran o se olvidan y el acierto permanece. Antes bien, lo que luego se hizo, luego se deshará, y se acaba presto porque presto se acabó. Cuanto más tiernos sus hijos, se los traga Saturno con más facilidad; y lo que ha de durar una eternidad, ha de tardar otra en hacerse.

Realce XV, Tener buenos repentes.

Reparo fue en los advertidos, si risa en los necios, el discurrir Diógenes con la antorcha encendida al mediodía, rompiendo por el innumerable concurso de una calle; pasó a admiración cuando, preguntándole la causa, respondió: “Voy buscando hombres, con deseo de encontrar alguno, y no le hallo”. “Pues, y éstos”, le replicaron ellos, “¿no son hombres?”. “No”, respondió el filósofo, “figuras de hombres sí, verdaderos hombres, no”.

Realce XVI, Contra la figurería

Muéstranse otros muy ministros, afectando celo y ocupación, grandes hombres de hacer siempre negocio del no negocio. No hay chico pleito para ellos; de las motas levantan polvaredas y de pocas cosas mucho ruido; véndense muy ocupados, hambreando reposo y tiempo. Hablan de misterio: en cada ademán o gesto encierran una profundidad entre exclamaciones y reticencias, de suerte que llevan más máquina que el artificio de Juanelo, de igual ruido y poco provecho.

Artificio de Juanelo: "el tan citado ingenio en la literatura española de la época servía para subir agua del Tajo a Toledo".

Realce XX, Contra la hazañería

Pasión es de necios el ser muy diligentes, porque como no descubren los topes obran sin reparos, corren porque no discurren y, como no advierten, tampoco advierten que no advierten, que quien no tiene ojos para ver, menos los tendrá para verse.

[...]

Pero no es menor infelicidad la de una grande inteligencia sin ejecución: marchítanse en flor sus concebidos aciertos porque los comprendió el hielo de una irresolución, y perdida aquella su fragante esperanza, se malogran con el dejamiento.

[...]

Tiene lo bueno muchos contrarios, porque es raro y los males muchos: para lo malo todo ayuda. El camino de la verdad y del acierto es único y dificultoso: para la perdición hay muchos medios y pocos remedios. Contra lo conveniente todas las cosas se conjuran, las circunstancias se despintan: la ocasión pasando, el tiempo huyendo, el lugar faltando, la sazón mintiendo y todo desayudando; pero la inteligencia y la diligencia todo lo vencen.

Realce XXI, Diligente e Inteligente

Tanto se requiere en las cosas la circunstancia como la sustancia; antes bien, lo primero con que topamos no son las esencias de las cosas sino las apariencias. Por lo exterior se viene en conocimiento de lo interior y por la corteza del trato sacamos el fruto del caudal, que aun a la persona que no conocemos por el porte la juzgamos.

[...]

No basta el grande celo en un ministro, el valor en un caudillo, el saber en un docto, la potencia en un príncipe, si no lo acompaña todo esta importantísima formalidad.

Realce XXII, del modo y agrado.

viernes, octubre 24, 2008

Día doscientos noventa y ocho. Orión

Orion Constellation

Lo bueno: Pensar que veía, cuando en realidad lo que estaba haciendo era verme. Lo bueno es que encontré una definición de mi mismo. Debo reflexionar sobre ambas cosas.

Lo mejor: Salir esta mañana del metro de Bilbao, y haber adivinado, ahí arriba, al cazador. Ya le echaba de menos.

 

El tema de hoy es de Daft Punk. No puedo evitarlo, mis gustos tienden hacia lo raro, y si encima de raro es electrónico, todavía más. Blipeando por ahí encontré esta versión de "Robot Rock", en vivo. Disfruten.


Robot rock vs Oh yeah
Daft Punk

martes, octubre 21, 2008

Todos los días pasa algo

Es así.

Quizá lo que ha pasado hoy es lo mismo que lo que pasó ayer. Te levantaste, te fuiste al trabajo, trabajaste (o no), comiste, seguiste trabajando (o no), saliste del trabajo... A casa, algo de tele o radio o lectura... Cena... A la cama...

Y sin embargo cada día es distinto. Quizá sea sólo que no nos fijamos lo suficiente. Yo por mi parte he decidido hacer el esfuerzo y me fijaré en esas cosas pequeñas que hacen distinto un día de otro. Y empezaré hoy. Para hacerlo, voy a utilizar un viejo juego que olvidé, pero con una variante. El juego consistía en pensar en lo mejor y en lo peor del día. La variante es que voy a retomar mi teoría tantas veces vapuleada, esa que dice que no existe lo bueno y lo malo, sino lo bueno y lo mejor, y la voy a aplicar al juego.

La música también me acompaña. En todos y cada uno de mis días suena una canción. Unas me traen recuerdos alegres, otros son tristes, otros traen la nostalgia con ellas. Las hay que acompañan al buen ánimo, las que relajan, las que transmiten, y las que te disparan una descarga por la espalda. Traeré a mi blog la música que en algún momento del día me transmitió algo, fuera lo que fuese.

Lo bueno: El haberme quedado paralizado viendo una bronca sin motivo, o al menos, sin motivo para una bronca de esas características. Lo bueno es que supieron hacerme reaccionar.

Lo mejor: una frase inesperada de una persona que me está haciendo cambiar, sin que lo sepa. "¿Te vienes a fumar un cigarro conmigo?".

What else is there?
Röyksopp

Sacudidas neuronales

Esta semana pasada ha sido una semana especialmente intensa. Ha sido intensa sobre todo en temas "sociales". Ya empezó el tema con un post pidiendo por favor que tuviera a bien el adoptar una de esas criaturitas que duermen sabiendo mucho y nunca se cansan de contártelo. Basta con abrir sus páginas, con paciencia. El elegido fue "Lo peor de cada casa", de...

— Tenía yo ganas de leer a Wolfe, que me han dicho que La Hoguera de las Vanidades es muy bueno.

— Es que...  no es Wolfe, es Sharpe.

...de Tom Sharpe. El lunes fue el día de la entrega. Aquí la prueba gráfica, junto con el título de propiedad:

loPeorDeCadaCasa tituloDePropiedad

El martes pasó sin pena ni gloria, aunque sí fue un día un tanto duro en términos laborales. Nada del otro mundo, sólo el trabajo acumulado de la semana anterior (que fue la Semana Internacional de las Demos) y que salió de forma rutinaria. Lo único a destacar es que buscando unos zapatos acabé (cómo no) en la Casa del Libro de la calle Fuencarral y saliera de ella con otros dos miembros de la familia Estantería: una antología poética de Ángel González y "Entre limones", de Chris Stewart (ex-Genesis). Y si ya no había suficientes animales en casa, llegó Kenny. Kenny es un gato de ocho años que estará en casa dos semanas (sin pagar alquiler, que tampoco es plan). Le gusta ser protagonista, así que es el de primer plano, León el que lo mira envidioso desde abajo:

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El miércoles sí que fue un día complicado en el trabajo. Pero complicado de verdad. Porque la verdad, hablarle a las máquinas es sencillo. No se cruzan emociones, son fríamente objetivas, saben mantener la distancia con mensajes claros y definidos: "El valor que intentas guardar en la base de datos ya existe.", y no lo adornan con un "como ya deberías saber, ¡canelo!". Y son deterministas. Todas, en la misma situación, ante la misma entrada, dan exactamente la misma salida.

Pero las personas... Ay, las personas... Las personas son todas distintas. Una palabra no significa lo mismo para ti que para mí. Una de esas palabras sembrada en aquél hace crecer un olivo, y en éste una vid. Y en este otro, una vid también, pero torcida de otra forma. No sé si escogí las palabras exactas, pero sí sé que puse toda mi voluntad y todo mi interés y toda mi alma, por qué no decirlo, en mediar en un conflicto entre dos compañeros. Buscando la palabra que hiciera germinar en uno la comprensión hacia el otro, la persuasión que puesta ante los ojos del otro le hiciera ver en la persona de enfrente justo eso, la persona que era, con sus problemas y sus movidas, que son en definitiva las de todos. Nada de lo humano nos debería ser ajeno. Fue un día duro para muchos otros en el trabajo, y animado por cierta confianza obtenida en el conflicto anterior, me puse el disfraz de Don Quijote y me puse ahí a desfacer entuertos. Si a todo ello le mezclamos que justo ese día tuvimos el segundo sprint planning meeting (¡todavía no he posteado sobre ello! :-S) que es también una reunión técnica y psicológicamente exigente, el final del día vino como agua en un desierto, con una extraña mezcolanza de duda y plenitud, con la sensación de haberme enfrentado a uno de mis obstáculos y no haber salido demasiado mal parado.

DSC01621 El jueves empezó como siempre, pero terminó en el CaixaForum, buscando unas entradas para unas jornadas sobre psicología a las que me han invitado (invitado porque todavía le debo las entradas ;-) No conocía el edificio ni sus actividades, que empezaré a seguir, y aluflipé pepinillos de colores con el jardín vertical que podéis encontrar en la entrada y ver en la foto (más grande aquí). La charla con mi guía, que empezó entonces, se extendió densa y profunda unas veces, ligera y divertida en otras, y agradable en todas ellas, por las líneas de los temas más peregrinos. Cada vez me confirmo más en ello: el nosce te ipsum pasa necesariamente por conocer también a los demás, en su humanidad, y leer en ellos tus propias páginas.

DSC01605 El viernes, que en lo laboral siguió la rutina impuesta por la nueva metodología que estamos siguiendo (y que ha generado una inesperada dinámica de mentes, de emociones, de interacción, de sinergia de equipo que me ha dejado anodadado y/o estupefacto), el viernes, digo, cogí los bártulos y me fui a Salamanca a despedir la soltería del que ya es mi cuñado porque, como le dije: "como se te ocurra ahora echarte pa'trás..." ;-)

Resumiré el fin de semana, que el post empieza a ser largo.

Leí muchas páginas de mucha gente que hice mías porque también hablaban de mí a su manera. Aprendí muchas cosas, vi muchas cosas, y sentí muchas cosas. Que dos besos dados en una determinada ocasión dicen mucho más de lo que pueda parecer a primeras. DSC01656Que la resistencia es una opción que ocupó un lugar, para luego dar paso al dejarse llevar, y que me permitió concentrarme en el camino. Descubrí que no soy tan viejo como creía, porque aguanté dos sesiones intensivas de casi nueve horas cada una de risas, de conversaciones filosóficas con el cerebro ofuscado e inmerso en alguna que otra copa de ron, de repetir hasta la saciedad "contigo no... bicho", de reconocer "cuánto daño que ha hecho la ESO", de hacer "retratauras", de preguntar sin ton ni son a la gente si sabían quién era Schrödinger y porque tenía un gato que no estaba ni vivo ni muerto, sino todo lo contrario.

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Descubrí que por la noche, al contrario de lo que pensaba, también sé cantar ópera, pero de una muy particular. Que la morucha es una carne. Qué no sé tanto de cuántica como pensaba. Me confirmé en la idea de que en cada persona hay mucho más de lo que parece en una primera impresión (y por eso no creo en las primeras impresiones), que conocí mejor a personas estupendas y que por empezar a andar por uno de mis caminos, acabé recorriendo sin esperarlo el de otra persona, a la que quiero mucho: mi hermana.

Todos y cada uno de estos días tuvieron algo en común. Todos significaron una sacudida mental, un despertar, un mirar más allá. Todos me han transformado de una forma u otra. Todos me han cambiado y todos me han hecho crecer.

Y me está enganchando...

domingo, octubre 12, 2008

Por qué blogueo

Hace poco que escribo este blog. Aunque la primera entrada la escribí el 25 de noviembre del 2005, no llevo ni un año en serio con él. Ahora que leo de nuevo esa entrada, siento un poco de vergüenza, qué le voy a hacer. Quizá tenga que ver con que nunca estoy satisfecho del todo con las cosas que hago (ser perfeccionista es lo que tiene), o con que es a la vez una presentación y una reflexión casi superficial, forzada, sin intención clara, sin mensaje, sin forma y sin enjundia (es mi post y lo critico como quiero, ¡estaría bueno! :-), o que a pesar de todo, no me reconozco en lo que digo. Que he cambiado. Sí, es eso seguro. Tiene que ver con que he cambiado.

En todo caso, la entrada forma parte de mi pasado, de ése que era yo en aquel invierno de hace tres años, y ahora no voy a cometer el error de renegar de él, que sería lo mismo que renegar de mí, de extirparme una parte de mi vida. ¿Errores? Todos, así es el camino. Sea.

Pero me estoy desviando.

Digo todo esto porque llevo unos días dándole vueltas a una pregunta, aparentemente sencilla y casi fútil. Imagino que antes o después todo el mundo se ha hecho la misma pregunta. Por qué blogueo.

2316338825_d1fbe70046 Por qué. Por qué casi un año escribiendo con cierta frecuencia (que no constancia). Por qué no escribirlo en un cuaderno, por qué no en la moleskine que me acompaña casi constantemente, como una segunda memoria, mucho más fiable que la mía, no cabe la menor duda. Por qué compartirlo. Por qué no dejarlo. Por qué continuar.

Creo que la primera respuesta, aún siendo la más directa, es también la menos procedente: porque quiero, porque decido hacerlo. Pero es una respuesta que sólo desplaza el interrogante de una pregunta a otra, esto es, de "por qué lo hago" a "por qué quiero hacerlo".

Una pista me la dio Banyú.

Vives como piensas, piensas como escribes, escribes como lees.

(por cierto, no os perdáis su blog).

Para pensar, primero debe uno articular el pensamiento. Los que decidimos en su momento dedicar nuestra vida a ser y ejercer de ingenieros informáticos, sabemos por experiencia que hay problemas que son en apariencia tremendamente complicados de resolver. Mentalmente los "giras", los "descompones" en sus partes, analizas las relaciones entre ellas o buscas patrones en sus propiedades, siguiendo una línea de pensamiento guiada más por intuiciones e imágenes difusas que por palabras o conceptos claros.

Igualmente, sabemos que una manera estupenda de resolver un problema que se resiste pasa por contárselo a alguien. Es posible que no llegues a contárselo del todo: la solución aparecerá probablemente antes de que llegues a preguntarle cómo lo resolvería. El método funciona porque te obligas a transformar esa secuencia de intuiciones en una secuencia de palabras: ordenas tus ideas, las estructuras, les das forma para que otro pueda entenderlo. Y en ese proceso, el que acaba entendiendo el problema eres tú mismo.

Así que primera tentativa: blogueo porque comunicar mis pensamientos me ayuda a entenderlos, y en última instancia, a entenderme a mí. Y vivir en consecuencia.

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También blogueo porque tiene un aspecto práctico interesante: es una forma muy cómoda de consolidar mucha información encontrada por ahí, algunos pensamientos propios y quizá alguna idea, nunca original sino copia y combinación de otras. No hay que olvidar que caminamos sobre hombros de gigantes. El caso es que es una forma grata de registrar todos esos enlaces, videoclips, imágenes, citas, y textos varios en un sitio. Miento. Vilmente. No es el único sitio, pero es el único sitio en el que existe audiencia a la que todo eso puede resultarle (espero) útil.

Blogueo porque es una forma de salir de mí, de dejar de ser yo, de abandonarme, y de ser mis palabras. Porque las emociones hay que transformarlas en acción, sobre todo las dañinas, las tóxicas. Los hay que lloran, que gritan, que sacuden un saco colgado del techo, o que hablan sin parar. Otros corren sin saber muy bien a dónde, o ríen compulsivamente, o gesticulan, o la toman con alguien que no tiene la culpa de nada sólo porque es más débil. Otros, los de la familia, la toman con un cojín...

— You know, you know what I do when I'm mad, Paul? I hit a pillow. Just hit the pillow. See how you feel.
— There's you fuckin' pillow.
— Feel better?
— Yeah, I do
— Good

Una terapia peligrosa (Analyze this)
Lo siento, no lo encontré en español :-(

Y blogueo porque alguien me escucha, claro está. Clamar en el desierto está bien, pero está mejor si alguien te escucha —una instancia de mi teoría acerca de la no existencia de lo bueno y lo malo, sino de lo bueno y lo mejor. Una teoría que no siempre ha soportado los envites de la realidad tanto como a mi me hubiera gustado—. No seré yo quien diga que blogueo sólo por los que me leen (que es verdad, pero no toda la verdad) ni quien diga que blogueo sólo para mi (que es verdad, pero no toda la verdad). Eso sí, cuando dudo acerca de seguir escribiendo o no, me doy una vuelta por el feedburner o por los Analytics de Google y veo si alguien sigue ahí. A todos, gracias.

Perdone el lector esta nueva alusión [al autor], con la cual a un tiempo sufre mi modestia y se siente halagada mi vanidad.

La tesis de Nancy
Ramón J. Sender

[Así, entre nosotr@s, ahora que nadie nos oye, me resulta extraño, curioso como poco (y a la vez halagador) que haya gente que esté interesada en lo que yo tenga a bien contar, pero la prueba está ahí: efectivamente ¡hay alguien que escucha!. De nuevo, gracias].

brain-small Blogueo porque me costó entender que las ideas no nacen de un cerebro pensante, aislado del mundo que intenta asir, sino en la constante interacción entre distintas mentes. El progreso no es el resultado espectacular e inmediato de un esfuerzo individual, sino la propiedad emergente de la unión de muchas otras mentes, de la fusión de los pensamientos de muchas personas, y que avanzan lentamente en una especie de evolución darwiniana de las ideas. Mi blog, fuera de toda presunción, es también mi grano de arena en ese proceso: el canal por el que lo escrito por mí llegue acaso a sacudir alguna neurona. Por lo mismo, intento leer otros blogs y sacudir las mías, cada vez con más voluntad aquellos que son personales, las ONG de los blogs...

Blogueo porque como ser humano soy también ser social (ya lo dijo el de Estagira), y sociedad es comunicación. Hablo, escribo, leo, escucho... Ahora también posteo, twitteo, flickeo, onceocheo, blippeo, lasteo, strandeo y alguna cosa más. Blogueo porque es otra forma más de expresarme.

Blogueo, en definitiva, porque me busco.

 

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viernes, octubre 10, 2008

Vientos favorables

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Cuando se navega sin destino, ningún viento es favorable.

...así que lo primero es decidir puerto, cómo no.

Visto en Mirando las musarañas

sábado, octubre 04, 2008

Meme de la felicidad

Recojo de Banyú este meme (que luego leí en los blogs de Miriam, Evemary y otros), uno de esos que te hacen pensar, que son los que me gustan...

Consiste en dejar constancia de seis cosas que me hacen feliz.

No son las únicas seis cosas que me hacen feliz, son sólo algunas de todas las que lo consiguen. Me reservo el derecho de aumentar la lista a medida que me vaya dando cuenta de cuáles son :-)

  1. Despertarse lentamente con la sensación de que el colchón, las sábanas y la almohada son todo uno contigo mismo. Suele ocurrir con más frecuencia en invierno.
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  2. Notar que una amistad ha crecido, quizá por una palabra, un recuerdo en común, una experiencia compartida, sintonizar con un amigo gracias a una charla delante de un café.
  3. Recuerdo un momento en la Facultad. El profesor Ríos desarrollaba la demostración de un teorema, quizá algo relacionado con cadenas de Markov. No pude evitar reír de felicidad cuando capté la elegancia de la demostración. Desde entonces, felicidad es percibir la belleza de una idea matemática.
  4. Entrar en estado de flujo con un buen libro. Mejor, salir de ese estado y darme cuenta de que estuve en él. 
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  5. Meditar.
  6. Disfrutar de uno cualquiera de esos cerca de ocho días al año, entre invierno y primavera y luego entre verano y otoño, en los que el sol no castiga y corre esa brisilla fresca, con los que puedes sentarte en una terraza a media tarde y tomar una cervecita o un café por ejemplo.

En teoría el meme debería pasárselo a otras seis personas, pero no tengo muchos amigos que escriban blogs, así que ahí lo dejo para el que quiera recogerlo. Ya me contaréis. Sed felices.

 

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jueves, octubre 02, 2008

Entre la comodidad y la exigencia

Normalmente llego al trabajo algo más de una hora antes de la hora oficial de entrada, pero no llego a entrar, y en vez de eso me quedo justo enfrente, tomando un café, mientras trato de adaptarme paulatinamente al ritmo diario. Entrar en el trabajo prácticamente un instante después de despertarse es como despertarse con un jarro de agua fría: el mundo no te esperaba tan pronto, ni tú a él. Nada bueno, no...

Tomando ese café que te digo he visto a una de las alumnas de aquí dando instrucciones a una chica sudamericana acerca de las tareas de la casa que debía realizar hoy. "Limpiar detrás del mueble grande del salón", le decía, "y no te olvides de la lavadora". Continuaba la chica con su retahíla: "Deja las llaves encima de la mesa, hay una cosa roja para..."

La chica no tendrá más de veintipocos años, pero se ve que hace su vida emancipada de sus padres, que quizá viven en alguna otra provincia y eso la obliga a tener alquilado un piso. Vamos, digo yo... El caso es que no he podido evitar que un pensamiento fugaz me cruce la frente: "Así es bien fácil vivir".

La reflexión ha ido al final un poco más allá, y es la que quiero compartir. Esta chica puede, tiene los medios (o sus padres, para el caso) y lo hace. Es probable que no haya conocido el esfuerzo de llevar una casa por su cuenta, sin ayuda de nadie. Ni falta que le hace. Sin embargo...

Sin embargo, sabemos que damos lo mejor de nosotros mismos cuando nuestras necesidades están un punto por delante de nuestros recursos, como bien supo apuntar el maestro Ortega. Si nuestras necesidades están cubiertas y aún más allá, nada nos obliga a esforzarnos, a llegar a ser un poco más. ¿Habríamos desarrollado una mente si en su momento la comida no hubiera sido difícil de conseguir? ¿O la musculatura que permite movernos?

1743995_7950ad9579_mY las cosas tampoco pintan bien en el otro extremo. Ante una necesidad que supere con creces nuestras posibilidades de salvarla el cuerpo y la mente rompen, se deshacen, desbordadas por lo inatacable. Pero en esta zona, poco podemos hacer: los recursos son sólo aquellos de los que disponemos, y las necesidades nos vienen impuestas. Me interesa más ese punto en el que es nuestra voluntad la que parece entrar en juego, cuando nos planteamos un reto a primera vista gratuito e innecesario. Nada nos obliga excepto nosotros mismos. Nada obligaba a la estudiante a la que antes me refería a hacer las tareas del hogar, de hecho no lo necesitaba (queda claro que la reflexión se apoya en la hipótesis que me he dado por cierta, y no sobre otras tantas que hacen, por ejemplo, que delegar las tareas de la casa en otra persona sea en su caso una necesidad).

¿Qué hace que una persona sea exigente, frente a otra que se conforma con lo que tiene al alcance de su mano? ¿Por qué algunas personas buscan ese algo más que queda fuera de su círculo más inmediato? ¿Tiene sentido mantener una lucha por hacernos la vida más fácil y a la vez buscarnos complicaciones que nadie ha pedido más que nosotros mismos? ¿Dónde está el límite de exigencia personal?

Lamento dejar todas esas preguntas en el aire. Por desgracia, no dispongo de las respuestas. Ya me gustaría. Pero las dejo ahí porque al menos inician el camino de una reflexión. Quizá innecesaria, todo sea dicho, pero ¡qué demonios! Es mi reto personal.

¿Qué piensas tú?

 

La imagen, que parece ser un Sísifo en barro, es de José Encarnação.

viernes, septiembre 26, 2008

Mediocridad

No desperdicies tu vida. Nadie elige la mediocridad, pero muchos se acomodan en ella. No te acomodes.

Vía Microsiervos

martes, septiembre 23, 2008

Sólo para que no se me olvide

Quienes tienen miedo de la verdad es que viven en la mentira.

Fernando Sánchez Dragó

lunes, septiembre 08, 2008

El buen entendedor

Leyendo "El Discreto" de Baltasar Gracián es muy difícil resistirse a la tentación de no transcribir aquí todo cuanto dice, porque

[...] la cultura de su estilo y la sutileza de sus conceptos se unen con engarce tan relevante, que necesita la atención de sus cuidadosos reparos para aprovecharse de su doctrina.

Aprobación,
Del doctor Juan Francisco Andrés

Tarea, por otro lado, inútil porque ya está hecha.

Baltasar-Gracian Sin embargo, hay fragmentos tan densos en enseñanzas que merecen la pena ser repetidos, porque hace falta mucho tiempo y mucha reflexión sobre ellos para exprimir toda su sabiduría, lo que hace que este libro pertenezca a la clase quevediana de esos "libros cortos que, para entenderlos como se merecen, se necesita una vida muy larga".

Este que traigo es un fragmento perteneciente al realce VIII, llamado "El buen entendedor", un diálogo entre el doctor Juan Francisco Andrés y el autor. Por más que lo leo, siempre me parece que hay algo que se queda entre sus letras y que no llega a calarme. Seguiré leyéndolo con más atención. Me lo apunto aquí, además, para tenerlo disponible...

DOCTOR.- Muy dificultoso es darse uno por entendido en puntos de censura y de desengaño, porque se cree mal aquello que no se desea. No es menester mucha elocuencia para persuadirnos lo que nos está bien, y toda la [elocuencia] de Demóstenes no basta para lo que nos está mal.

AUTOR.- Poco es ya el entender, menester es a veces adivinar, que hay hombres que sellan el corazón y se les podrecen [pudren] las cosas en el pecho.

DOCTOR.- Hacer entonces lo que el diestro físico [médico], que toma el pulso en el mismo aliento; así, el atento metafísico, en el aire de la boca ha de penetrar el interior.

AUTOR.- El saber nunca daña.

DOCTOR.- Pero tal vez da pena, y así como previene la cordura el qué dirán, la sagacidad ha de observar el qué dijeron. Saltea insidiosa esfinge el camino de la vida, y el que no es entendido es perdido. Enigma es, y dificultoso, esto del conocerse un hombre; sólo un Edipo discurre [Edipo descifró el enigma de la esfinge], y, aun ése, con soplos auxiliares [de la diosa Minerva].

AUTOR.- No hay cosa más fácil que el conocimiento ajeno.

DOCTOR.- Ni más dificultosa que el propio.

AUTOR.- No hay simple que no sea malicioso.

DOCTOR.- Y que, siendo sencillo para sus faltas, no sea doblado para las ajenas.

AUTOR.- Las motas percibe en los ojos del vecino.

DOCTOR.- Y las vigas no divisa en los propios.

AUTOR.- El primer paso del saber es saberse.

DOCTOR.- Ni puede ser entendido el que no es entendedor. Pero ese aforismo de conocerse a sí mismo presto es dicho y tarde es hecho.

AUTOR.- Por encargarlo fue uno contado entre los siete sabios [se refiere a Quilón y su "nosce te ipsum"].

DOCTOR.- Por cumplirlo, ninguno hasta hoy. Cuanto más saben algunos de los otros, de sí saben menos; y el necio más sabe de la casa ajena que de la suya; que ya hasta los refranes andan al revés. Discurren mucho algunos en lo que nada les importa, y nada en lo que mucho les convendría.

AUTOR.- ¿Que hay ocupación peor aún que el ocio?

DOCTOR.- Sí, la inútil curiosidad.

AUTOR.- ¡Oh, cuidados de los hombres! ¡Y cuánto hay en las cosas sin sustancia!

DOCTOR.- Hase de distinguir también entre lo detenido de un recatado y lo desatentado de un fácil; exageran unos, disminuyen otros; discierna, pues, el atento entendedor, que a tantos han condenado las credulidades como las incredulidades.

AUTOR.- Por eso dijeron sabiamente los bárbaros escitas al joven Peleo [Alejandro Magno] que son los hombres ríos: lo que aquéllos corren se van deteniendo éstos, y comúnmente tienen más de fondo los que mayor sosiego, y llevan más agua los que menos ruido.

Aunque inicialmente cuesta su lectura —y hacerse a su lenguaje y su peculiar forma de expresar las ideas hace que releas una y otra vez una frase sola hasta que, casi sin quererlo, el significado brota claro— merece la pena el esfuerzo. Cuesta creer que el siglo XVI hubiera libros de autoayuda, vendidos los de ahora como si tuvieran en ellos el último destilado de entendimiento. Cerca de cuatrocientos años los observan.

domingo, septiembre 07, 2008

Extremos

Andan los más de los hombres por extremos. Unos, tan desconfiados de sí mismos, o por naturaleza propia o por malicia ajena, que les parece que en nada han de acertar, agraviando su dicha y su caudal [capacidad de juicio], siquiera en no probarlo; en todo hallan qué temer, descubriendo antes los topes que las conveniencias, y ríndense tanto a esta demasía de poquedad, que, no atreviéndose a obrar por sí, hacen procura [delegan] a otros de sus acciones y aun quereres. Y son como los que no se osan arrojar al agua sino sostenidos de aquellos instrumentos que comúnmente tienen de viento lo que les falta de sustancia [se refiere a las calabazas que se usaban antiguamente como flotadores].

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Al contrario, otros tienen una plena satisfacción de sí mismos; viven tan pagados de todas sus acciones, que jamás dudaron, cuanto menos condenaron, alguna. Muy casados con sus dictámenes, y más cuanto más erróneos; enamorados de sus discursos, como hijos, más amados cuanto más feos; y como no saben de recelo, tampoco de descontento. Todo les sale bien, a su entender; con esto viven contentísimos de sí, y mucho tiempo, porque llegaron a una simplicísima felicidad.

Entre estos dos extremos de imprudencia se halla el seguro medio de cordura, y consiste en una audacia discreta, muy asistida de la dicha.

Realce II, Del señorío en el decir y en el hacer
El Discreto
(Huesca, 1646), de Baltasar Gracián