miércoles, noviembre 12, 2008

Abe Rábade Trío

DSC01789Todo ha sido un inmenso mosaico de notas, con melodías que aparecían y desaparecían tras el velo de un sonido limpio unas veces y confuso otras, pero siempre bello. La sincronía entre el piano, el contrabajo y la percusión ha sido perfecta, y ha contribuido a dar forma y estructura a un concierto espectacular.

Parece increíble que tres instrumentos puedan crear un riqueza tan enorme de matices, de pequeñas sutilezas musicales, de hacer llorar al contrabajo (¡de verdad!) o de hacer reír al piano, con toda su dentadura de marfil, a la vez que la batería susurraba suspiros metálicos. ¡Y qué habilidad tremenda para salir de los laberintos sonoros en los que entraban, con los ojos cerrados, intentando que todo lo que sentían al tocar quedara en la música, qué sorprendentes sus salidas!

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Poco a poco fui entrando en esa cálida sensación, que alcanzó su plenitud con Liberación, y que sentí aquella vez en el Conde Duque, la primera vez que los vi, gracias a ella. Luego Chango, Iria... Fue entrar en sintonía con la música, vibrar con ella, dejarme transportar, flotar, fluir... Es perder de vista la gente sentada a tu alrededor, la sala, los mismos músicos, y abrir los ojos sólo a la música...

Hoy, asistí al concierto que el trío de Abe Rábade ha dado en el Centro Cultural Nicolás Salmerón, por problemas para llevarlo a cabo en el Bogui Jazz. Simplemente: geniales.

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Gracias.

2 comentarios:

abelardo dijo...

Muchísimas gracias por tus palabras! Hacemos música precisamente para gente como tú, que cierra el círculo que solamente se completa con la reacción del oyente.
Un abrazo fuerte!

Abe

Introspectre dijo...

@abe La admiración me dejó un tanto mudo, mirando el comentario una y otra vez :-) Pero había que hacer algo, así que: gracias de nuevo, a ti, a vosotros, por todo lo grande que hacéis. Un abrazo.