sábado, septiembre 27, 2008

Influencias de tamaño astronómico

full_moon Mi amigo Ciro argumentaba hace tiempo que, si durante tantos cientos de miles de años la Luna ha marcado el ciclo hormonal de la mujer, cabe pensar que a nosotros los hombres también nos haya marcado de alguna otra forma.

Nunca se me había ocurrido pensar en ello, y quizá por ello no lo he notado, pero desde que Ciro me lo dijo, ocasionalmente intento observarme más a lo largo de cada mes, para ver si realmente la Luna me afecta o no. Y en eso estamos. Por ridículo que pueda parecer, a veces me pongo a buscar alguna ley de causalidad entre mi estado físico, mental y anímico y la fase de nuestro satélite, su distancia a la Tierra, y otros detallitos selénicos (de paso así justifico tener instalados en la PDA  Moon Phase y Planetarium). Los últimos informes sobre la investigación no dan resultados concluyentes.

Vaya.

Y ahora llega Phil Plait —el astrónomo escéptico de Bad Astronomy, y que es por ello y por más cosas mi héroe ;-) — y escribe un post sobre la actividad solar. El Sol, como la Luna, también tiene sus ciclos, pero los del Sol son algo distintos. Por lo pronto, aquí nuestro amigo cambia la orientación de su campo magnético cada 11 años, de forma que su polo sur pasa a ser su norte y viceversa.

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La intensidad del campo también varía dentro de esos 11 años, con mínimos y máximos cada 5,5 años. Ahora resulta que estamos en un mínimo muy mínimo de intensidad de campo magnético y eso se nota porque, según los datos recogidos por el satélite Ulyses, que lleva más de 17 años mirando al Sol sin gafas ni nada, la intensidad del viento solar (consecuencia de la intensidad del campo magnético) ha disminuido un 25% respecto a lo observado en otros ciclos.

Y ahora me pregunto yo si de alguna manera sutil, también los ciclos solares nos afectan, si algo tan distante de nosotros, nada menos que a 150 millones de kilómetros de distancia (de media) puede hacer que un día se levante uno con el pie izquierdo. Se podría pensar que estando tan lejos, la influencia debería ser ninguna pero, ¿no es verdad que notamos por ejemplo su calor a pesar de esa inmensa distancia? Y al fin y al cabo, lo que nos hace girar es su gravedad... De hecho, se lleva el 99,8% de toda la masa en nuestro sistema planetario.

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Luego pienso que no son más que chorradas lo que pienso. Que la utilidad de averiguar si la Luna o el Sol está en su mínimo o en su máximo de algo serviría sólo para:

1. - Avisar a la gente...

Hoy ni me chistes porque estoy en mínimo de campo magnético, ¿vale? Y el viento solar me ha despeinado la compostura, ¿sí?".

2. - Caer en la cuenta y cambiar de actitud (como una especie de maldición de Casandra)...

Mañana toca luna llena así que va a ser un día emocionalmente raro. Mejor será que me [vaya al cine / monte un juérgoles / saque la bici] con alguien y me  lo pase pirataaa, para que no sea un día emocionalmente raro".

3. - Agobiarme...

¡aydiosmiodemivida! ¡Mañana luna nueva! ¿Qué va a ser de mi? ¡Y esta tarde cambia la orientación del campo magnético solar! ¿Sobreviviré al día de hoy?

Mejor aprovecharlo para aprender algo de astronomía o física, recordar mis tiempos de universidad, repasar algún libro sobre astrofísica que tengo por ahí y compartir el raropensamiento con quien quiera leerlo...

La foto del amanecer de la luna llena es de David Haworth.

2 comentarios:

Miriam dijo...

Parece mentira, pero es verdad. A mi cada vez que ha eclipse lunar, se me retrasa la regla. Es matemático.

Introspectre dijo...

La verdad es que no deja de ser curioso... Creo que Carl Sagan no sabía toda la verdad que es decir que somos hijos de las estrellas... Y de sus primas las lunas ;-)